Amo con intensidad demencial comprobar que bajé de peso al notar la ropa holgada y los pómulos marcados, en franca contradicción con los mofletes hinchados de esas fotos sacadas meses atrás. Mi “malla testigo”, prenda que designé para realizar mi test de sobrepeso me calza sin inconvenientes. Hago deportes y no me duelen las articulaciones durante tres días, simplemente porque les saqué una mochila de siete kilos que las hacían sufrir horrorosamente. El espejo me devuelve una imagen estilizada contra la de la vaca preñada que se reflejaba en enero.
Pero odio con repugnancia tenaz darme cuenta de que mis brazos también adelgazan al ritmo del resto de mi cuerpo y que mi volumen que antes generaba respeto por sí mismo, ha menguado hasta convertirse en el de un tipo de contextura media. También odio haberme acostumbrado a contar las calorías, a despreciar comidas bajo argumentos tales como “eso tiene mucha grasa”, “son demasiados hidratos de carbono” o “esas son calorías vacías y sin nutrientes”, comer asado con agua mineral o elegir las galletas de arroz antes que las facturas de hojaldre con dulce de leche.
lunes 9 de junio de 2008
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6 comentarios:
comer galletas de arroz es imperdonable... prefiero morirme antes de inanición
es casi peor que el yogurth je
bss
¿Siete kilos? Ah bué...
"El comer bien te va a ayudar a asentar esa pérdida de peso. Sigue así... "
Cecil:
Las galletas de arroz con mermelada light de arándanos son un sueño.
Ya alguien te las hará probar.
Y me vas a dar la razón.
Beso
Cookie:
Si. Siete, desde enero.
Un poco dieta, un poco deporte, bastante stress (y toda lahistoria que venís leyendo).
Trataremos de mantenernos.
Estoy como a los 25 (y ojo que yo a los 25 estaba bueno, eh?)
jaja
Un beso
No ví tu foto, así que no sé si estás bueno. Pero me resultás más que interesante. Sabelo.
PD: Solo el anonimato me puede animar a decir algo así de directo... a un hombre comprometido por partida doble.
jajaja
Me siento halagado, y lo agradezco.
De todos modos es honesto decir que ni estoy bueno, ni soy interesante.
Atribuyamos ese grato (aunque erróneo) espejismo a la magia de Internet.
jajajajajaja
Y bué. Otra vez será.
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