jueves 5 de junio de 2008

Sexo, siempre sexo...

Amo como si de dones celestiales se tratara, que al momento del sexo la mujer llegue al orgasmo con facilidad, que le cueste recuperarse, que no pueda hablar y necesite un tiempo para recobrar el aliento. Amo del mismo modo trabajar abnegada y laboriosamente para lograr ese orgasmo femenino que me llena de satisfacción. También amo que ante cualquier propuesta sexual ella se muestre dispuesta y entusiasmada, y es un plus sin parangón que diga “nunca lo hice, pero dale, probemos…” Ah! Me olvidaba: Amo el lubricante.

Pero Odio al punto de sufrir espasmos dolorosos, cuando en la intimidad más absoluta ella rompe el clima diciendo “Y si. Con fulano esta posición funcionaba porque la tenía más grande” o “En una ocasión tuve un orgasmo múltiple. Pero es algo muy raro. No te preocupes”. Asimismo es motivo de mi odio más acérrimo la interposición sistemática de excusas para esquivar la acción sexual, así como eyacular sin que ella tenga su orgasmo. Y por sobre todo: Odio los profilácticos.

3 comentarios:

CookieTime dijo...

Lástima que odies los profilácticos.
Con eso de que odiás eyacular antes del orgasmo femenino me habías caído re bien.

:P

Living dead dijo...

jajaja

Igualmente como amante soy un buen empleado del microcentro.

Beso

La Mary Venusina dijo...

Venias tan bien en tu relato...
Jaja
Besos!!