Amo al extremo del éxtasis más excelso que cuando voy escuchando música por la calle (ya sea en el auto o con el MP3) la música se acople perfectamente con la situación circundante por ritmo, intensidad, letra o todo eso junto, o coincida a medida con un estado de ánimo pasajero, dando la sensación que todo fue editado intencionalmente, como si esa canción fuera el soundtrack de ese momento y creada para ese instante.
Y subís el volumen, y ajustás los bajos…Y todo lo que te rodea te chupa absolutamente un huevo, porque vos estás montado en esa canción a horcajadas y sos Dios por un ratito.
Pero odio al punto de desear amputaciones traumáticas que al parar en un semáforo en el auto de al lado haya un grasa impresentable escuchando cumbia, marcha o latinadas insoportables (Arjona, Shakira…) a un volumen desquiciado y en un equipo que cuesta 10 veces lo que valen los parlantitos base de mi Fiat Uno. Esto se hace extensivo al bala que mueve la cabecita en el subte sintiéndose Cheyenne o canta la canción de turno como si estuviera solo en el mundo. O al que te hace escuchar Los Beatles y te dice “Son unos genios”, mientras vos pensás íntimamente que el genio es el que mató a Lennon antes de que siguiera haciendo la mierda que hacía.
martes 3 de junio de 2008
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5 comentarios:
Reconozco esta fiebre bloggera... :P
Cuando suficiente todavía no es bastante, querés gritar mil cosas y ya no alcanzan los espacios y necesitás hacerte de espacios nuevos.
¿En medio de todo eso... en qué momento dejás de ser vos para convertirte en un grito que grita que necesita seguir gritando?
No me escuchás?
Grito por gritar. Porque necesito un volumen que me ensordezca:Una brocha de trazo grueso que acabe con los detalles. Una corriente que me arrastre y me sacuda sin que nada más importe.
Me estoy desgañitando hasta la afonía creando mil nuevas caras que convergen en una sola...
que cuando se mira al espejo no se reconoce.
Sos mi primera visita.
Bienvenida.
Un beso
disculpeme, pero los odios irracionales y su posterior vociferación no está dentro de mi lista de deportes favoritos. y los que se hacen de sus odios una bandera y la flamean subidos a un pedestal creyendo que tienen la verdad atada me parecen unos reverendísimos pelotudos.
dicho lo cual, paso a retirarme antes de que me tire con un zapato ;-)
ah, y ese comentario que le hizo a cookie, se merece un lugar mejor. péguelo como un post, porque es hermoso.
ouch
juro que no era yo la que iba caminando hacia su trabajo al ritmo de Hey Jude, mientras cantaba en ostensible voz alta (porque en medio del campo nadie me escucha eh)
siento que me acaban de decir pelotuda en un comentario. pero yo bien sé que la pelotudez no tiene límites.
Marx:
Lo hago desde una perspectiva inocente, vas a ver que nunca voy a ser agresivo o violento. Busco hacer algo gracioso. Vamos a ver si sale.
En cuanto al comment anterior, me encanta cuando me proponen un ida y vuelta en ese tono (me refiero algo cuasi-poético o con cierta profundidad).
Trato de mantener el tono y (por qué no), comprometerme con lo que digo.
Gracias y un beso.
Cecil:
Así que encaja con el estereotipo de mi odio del día? No se preocupe. Yo nunca podría odiarla. Es más: Si quiere compramos pizza y cerveza y nos encerramos todo un fin de semana a escuchar la discografía completa de los Beatles mientras sacudimos la cabeza.
Un beso.
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