miércoles 4 de febrero de 2009

Chateo chato...

Amo con destreza de acróbata chino entrar al MSN y ver que mi contacto preferido está conectado, amo sorprenderme gratamente en la primera charla descubriendo coincidencias y empatía, amo que mi interlocutor escriba rápido, bien y esté atento a la conversación, amo que me demuestren ingenio, buen humor y tolerancia, amo las Webcams, ya que soy voyeur y exhibicionista por partes iguales, amo el “cachondeo” y que las personas no tengan tabúes para hablar de lo que sea sin escandalizarse, amo mirar la foto de quien conversa conmigo mientras escribo, ya que no es como escribir al aire y le pone cara al destinatario, amo el buen carácter, la amabilidad, la paciencia, tanto en el chat como en la vida, amo zafarme y que me sigan el juego, amo el chat como herramienta de contacto social que no se extingue en sí misma (si me gustás por chat, te quiero conocer en persona), amo el poder de síntesis y la elocuencia fluida, amo el “timing” de quien comprende que la instancia de diálogo implica ceder la palabra turno por medio y no ametrallarte a oraciones sin redondear ningún tema, amo figurar como “no conectado” y sobrevolar mis contactos como el hombre invisible, hablando sólo con quien estoy de humor para hacerlo.

Pero odio hasta que la cabeza me gira alrededor del tronco cuando quien conversa conmigo mantiene 5 pantallas abiertas y mete una frase cada 15 minutos, mayormente monosílabos de compromiso, odio al que desaparece sin explicación y le parece lo más normal del mundo, odio al que se ofende fácil, al susceptible, las histéricas y las pacatas, odio (ay, cómo odio) los dibujitos, circulitos, muñequitos y demás trucos que reemplazan a las palabras, odio que me borren de la lista de contactos sin motivo aparente, odio la tensión que se produce cuando no hay onda y te quedás sin tema, deseando que se corte la luz, odio la asimetría de motivaciones: Yo espero ansioso hablar con vos, pero vos pensás que soy un plomo y me esquivás, odio las historias falsas que se amparan en el anonimato de la virtualidad, odio las amistades exclusivamente cibernéticas…sé que es muy de esta época, pero yo no lo soy, odio que me dejen hablando solo y a la media hora me digan “me fui a comer” (y por qué no me avisaste?? Chat significa Charla…estábamos charlando, entendés??), odio al que escribe y no lee, o escribe lo que quiere y pasa por alto tus preguntas, sin seguir un hilo lógico, odio que escriban sin tildes, signos de puntuación o resumiendo palabras (“que” no es “q”!!!) o cambiando letras, como “k” por “q”…en resumen, odio ser un viejo insertado en un mundo hecho para adolescentes.